Artista Visual
El carrito de supermercado ha trascendido su función original para convertirse en un símbolo de la vida moderna y de las desigualdades del sistema de consumo. En esta serie, exploro su transformación: de contenedor de productos a reflejo de estilos de vida, privilegios y carencias.
A través del ensamblaje, la pintura y el dibujo, me acerco a los márgenes de la sociedad —a las vidas invisibles y a los objetos desechados— para revelar las historias que se esconden en aquello que consideramos inútil. El carrito se convierte así en un testimonio de lo que somos como sociedad: una mezcla de abundancia, precariedad y deseo.